La vida de los indígenas mexicanos gira alrededor de su comunidad, es decir, del pueblo o comarca donde nacieron ellos y sus antepasados y en el que suelen buscar esposo o esposa. También es el lugar donde la mayoría de ellos cultiva la tierra y consigue su sustento, aunque cada vez más personas se dedican a otras actividades. Están dispuestos a defender sus tierras y el territorio que Las rodea, pues es la base de su supervivencia como personas y de la comunidad misma
Cuando una gran parte de los
indígenas ha emigrado de manera temporal o permanente a lugares muy distantes
de sus pueblos de origen, su comunidad original sigue siendo un punto de
referencia muy importante en su vida.
Una comunidad indígena no se
reconoce solo por un conjunto de casas con personas, sino de personas con
historia, pasada, presente y futura, que no sólo se pueden definir
concretamente, físicamente, sino también espiritualmente en relación con la
Naturaleza toda. Las comunidades indígenas han podido sobrevivir a 300 años de
colonización española, y luego a casi 200 años de una relación difícil y a
veces violenta con los gobiernos mexicanos.
Cinco elementos claves de comunidad según Floriberto Díaz Gómez:
• La Tierra, como Madre y como
territorio.
• El consenso en asamblea para la toma de decisiones.
• El servicio gratuito, como ejercicio de autoridad.
• El trabajo colectivo, como un acto de recreación.
• Los ritos y ceremonias, como expresión del don comunal.
• El consenso en asamblea para la toma de decisiones.
• El servicio gratuito, como ejercicio de autoridad.
• El trabajo colectivo, como un acto de recreación.
• Los ritos y ceremonias, como expresión del don comunal.
EL
TERRITORIO Y LA TIERRALos pueblos indígenas mesoamericanos han vivido de la agricultura desde hace miles de años y por ello las tierras de cultivo se han vuelto fundamentales para su supervivencia física y para la continuidad de sus comunidades.
Los agricultores mesoamericanos
cultivaban maíz, frijol, calabaza y chile, entre otras plantas nativas, y hasta
hace poco usaban tecnologías milenarias, como el bastón plantador, o coa, para
hacer los hoyos en la tierra donde se colocan las semillas de maíz, y el método
de cultivo de tumba, roza y quema.
Muchos indígenas han tenido que buscar trabajo afuera de sus
comunidades y cada vez más agricultores se han dedicado a plantar productos
agrícolas comerciales, como café, cacao o frutas.
Debido a la importancia central de la agricultura en la vida
indígena, la historia de las comunidades es inseparable de la defensa de sus
tierras: las disputas jurídicas, las luchas políticas e incluso las rebeliones
armadas del pasado por esta causa son recordadas por los miembros de los pueblos
y sirven de ejemplo para sus luchas en el presente y en el futuro.
La defensa de las tierras de la comunidad va más allá de los
campos utilizados directamente para el cultivo, pues incluye bosques, montañas
y tierras no cultivadas que las rodean, llamadas generalmente “monte”.
La agricultura de roza, tumba y quema que practican consiste
en limpiar un terreno de bosque, quemarlo para fertilizarlo y luego usarlo
entre uno y cinco años para plantar maíz y otros cultivos; la parcela es
abandonada para que se regenere la tierra y la vegetación silvestre, y los
agricultores proceden a limpiar un terreno diferente.
Han existido conflictos dentro de las propias comunidades
por el reparto de la tierra. Debido al aumento de la población y al agotamiento
de muchas parcelas de cultivo, las tierras han escaseado, por lo que muchos
miembros de las comunidades no han tenido acceso a ellas, lo que ha provocado
todo tipo de conflictos e incluso expulsiones de las comunidades.
El territorio de un pueblo indígena es sagrado. A lo largo
del año los miembros de la comunidad realizan rituales en diversos puntos y dan
ofrendas a las deidades que habitan ahí y permiten la vida de la comunidad y
sus miembros. El territorio constituye para los indígenas una parte fundamental
de su historia, de su identidad y de su vida misma; un elemento esencial e
inalienable de su comunalidad.
LOS SISTEMAS DE CARGOS
Los sistemas de cargos consisten en una jerarquía de puestos religiosos y políticos que van desde los muy modestos, como topil o alguacil, hasta los más elevados, como mayordomo, gobernador o presidente municipal.
Los miembros más pobres de la comunidad tienen que endeudarse para cubrir los gastos de un cargo y eso daña su situación económica. Por otro lado, en los últimos años se ha hecho frecuente que los emigrantes, en regiones como la mixteca, utilicen el dinero obtenido en sus trabajos para participar en el sistema de cargos y mantener así sus vínculos con la comunidad. En muchos casos estos cargos son desempeñados por sus esposas, rompiendo así el principio tradicional que los hacía exclusivos para los varones. El sistema de cargos también tiene aspectos problemáticos. Los antropologos han calculado que los gastos que acarrean los cargos indígenas pueden ser terriblemente onerosos.
Sólo las personas más ricas pueden ocupar cargos importantes; así combinan riqueza, prestigio y poder, mientras que los más pobres quedan excluidos del sistema.
El funcionamiento de los diferentes sistemas de cargos depende de las circunstancias de cada comunidad y de su relación con la sociedad mexicana.
Los sistemas de cargos consisten en una jerarquía de puestos religiosos y políticos que van desde los muy modestos, como topil o alguacil, hasta los más elevados, como mayordomo, gobernador o presidente municipal.
Los miembros más pobres de la comunidad tienen que endeudarse para cubrir los gastos de un cargo y eso daña su situación económica. Por otro lado, en los últimos años se ha hecho frecuente que los emigrantes, en regiones como la mixteca, utilicen el dinero obtenido en sus trabajos para participar en el sistema de cargos y mantener así sus vínculos con la comunidad. En muchos casos estos cargos son desempeñados por sus esposas, rompiendo así el principio tradicional que los hacía exclusivos para los varones. El sistema de cargos también tiene aspectos problemáticos. Los antropologos han calculado que los gastos que acarrean los cargos indígenas pueden ser terriblemente onerosos.
Sólo las personas más ricas pueden ocupar cargos importantes; así combinan riqueza, prestigio y poder, mientras que los más pobres quedan excluidos del sistema.
El funcionamiento de los diferentes sistemas de cargos depende de las circunstancias de cada comunidad y de su relación con la sociedad mexicana.
LOS CONSEJOS DE ANCIANOSEn muchas comunidades el consejo de ancianos, o de principales, tiene una autoridad suprema. Por lo general está integrado por las personas, casi exclusivamente varones, que han ocupado los cargos más elevados del sistema de cargos, por lo que suelen ser de edad avanzada y tienen un gran prestigio en la comunidad.
LAS ASAMBLEAS COMUNITARIAS
Los sistemas de cargos, y los consejos de ancianos, no son la única autoridad en las comunidades indígenas, pues tienen que convivir con las asambleas comunitarias, que han cobrado creciente importancia en muchas comunidades en los últimos años y donde se discuten y deciden los asuntos de la comunidad. Este es un mecanismo democrático de participación y decisión que ayuda a mantener la solidaridad entre los miembros y el compromiso con las decisiones colectivas.
En general, la voz de los principales o ancianos es más escuchada y respetada y, por lo tanto, tiene mayor influencia en las decisiones comunitarias.
Han adquirido creciente prestigio e influencia las personas con riqueza y las que cuentan con educación, que tienen mayor experiencia en lidiar con la sociedad exterior. Entre ellas, los maestros. Estos individuos y grupos influyentes pueden manipular o presionar a la asamblea para que tome decisiones que les convienen e incluso expulsar a los miembros que no estén de acuerdo con sus posiciones.
En algunas comunidades las mujeres han exigido y conseguido la participación; en otras, se han adoptado métodos más democráticos de decisión. En ocasiones el acuerdo es imposible y la comunidad puede quedar paralizada, incapaz de resolver sus problemas. Esto lleva, paradójicamente, a la agudización de sus conflictos y a que éstos se expresen de manera violenta o por medio de expulsiones de algún sector en desacuerdo, generalmente el más débil o el minoritario.
Los sistemas de cargos, y los consejos de ancianos, no son la única autoridad en las comunidades indígenas, pues tienen que convivir con las asambleas comunitarias, que han cobrado creciente importancia en muchas comunidades en los últimos años y donde se discuten y deciden los asuntos de la comunidad. Este es un mecanismo democrático de participación y decisión que ayuda a mantener la solidaridad entre los miembros y el compromiso con las decisiones colectivas.
En general, la voz de los principales o ancianos es más escuchada y respetada y, por lo tanto, tiene mayor influencia en las decisiones comunitarias.
Han adquirido creciente prestigio e influencia las personas con riqueza y las que cuentan con educación, que tienen mayor experiencia en lidiar con la sociedad exterior. Entre ellas, los maestros. Estos individuos y grupos influyentes pueden manipular o presionar a la asamblea para que tome decisiones que les convienen e incluso expulsar a los miembros que no estén de acuerdo con sus posiciones.
En algunas comunidades las mujeres han exigido y conseguido la participación; en otras, se han adoptado métodos más democráticos de decisión. En ocasiones el acuerdo es imposible y la comunidad puede quedar paralizada, incapaz de resolver sus problemas. Esto lleva, paradójicamente, a la agudización de sus conflictos y a que éstos se expresen de manera violenta o por medio de expulsiones de algún sector en desacuerdo, generalmente el más débil o el minoritario.
LA COMUNIDAD Y EL EXTERIOR
Los sistemas de gobierno de las comunidades indígenas conviven, cooperan y a veces se enfrentan con los gobiernos municipales, estatales y federal, pues el poder en las comunidades no reside sólo en sus autoridades propias. Los diferentes pueblos indígenas tienen formas muy diferentes de interactuar con las autoridades externas, dependiendo de la historia de sus relaciones con el gobierno y de sus características regionales.
Los sistemas de gobierno de las comunidades indígenas conviven, cooperan y a veces se enfrentan con los gobiernos municipales, estatales y federal, pues el poder en las comunidades no reside sólo en sus autoridades propias. Los diferentes pueblos indígenas tienen formas muy diferentes de interactuar con las autoridades externas, dependiendo de la historia de sus relaciones con el gobierno y de sus características regionales.
EL TRABAJO COMUNITARIO
Otro elemento esencial de la comunalidad indígena señalado por Díaz Gómez es la participación de todos los miembros de la comunidad en las labores colectivas. Esta participación es concebida como obligación y como requisito para que una persona pueda ser considerada miembro pleno de su comunidad. Una de las formas más importantes de esta participación es el trabajo que todos los adultos varones deben realizar en las obras colectivas de beneficio general, como la construcción de caminos, edificios públicos, obras de drenaje y electrificación, clínicas e iglesias y capillas, de acuerdo con un sistema de turnos. Este trabajo es llamado tequio, mano vuelta, gozona, tarea y con muchos otros términos en las diferentes lenguas indígenas. No es remunerado, pues se considera obligatorio.
La movilización de todos los miembros de la comunidad permite realizar obras públicas de una manera más barata y eficiente. Por otro lado, es un elemento que iguala a los más ricos y prestigiosos con los más pobres.
Así refuerza la idea de la unidad de la comunidad y los lazos de intercambio recíproco, es decir, igual y correspondiente, que existen entre sus miembros. Como tal, ha sido considerado por los intelectuales y por los movimientos indígenas como un rasgo esencial de la identidad y los valores de sus pueblos, el cual los distingue del individualismo y la desigualdad que impera en la sociedad no indígena. Este trabajo obligatorio también puede generar conflictos.
Otro elemento esencial de la comunalidad indígena señalado por Díaz Gómez es la participación de todos los miembros de la comunidad en las labores colectivas. Esta participación es concebida como obligación y como requisito para que una persona pueda ser considerada miembro pleno de su comunidad. Una de las formas más importantes de esta participación es el trabajo que todos los adultos varones deben realizar en las obras colectivas de beneficio general, como la construcción de caminos, edificios públicos, obras de drenaje y electrificación, clínicas e iglesias y capillas, de acuerdo con un sistema de turnos. Este trabajo es llamado tequio, mano vuelta, gozona, tarea y con muchos otros términos en las diferentes lenguas indígenas. No es remunerado, pues se considera obligatorio.
La movilización de todos los miembros de la comunidad permite realizar obras públicas de una manera más barata y eficiente. Por otro lado, es un elemento que iguala a los más ricos y prestigiosos con los más pobres.
Así refuerza la idea de la unidad de la comunidad y los lazos de intercambio recíproco, es decir, igual y correspondiente, que existen entre sus miembros. Como tal, ha sido considerado por los intelectuales y por los movimientos indígenas como un rasgo esencial de la identidad y los valores de sus pueblos, el cual los distingue del individualismo y la desigualdad que impera en la sociedad no indígena. Este trabajo obligatorio también puede generar conflictos.
Los sistemas de justicia indígena, o sistemas
consuetudinarios, les permiten resolver los diferendos y conflictos entre sus
miembros, basados en principios, procedimientos y castigos distintos al
nacional; ven la transgresión a la ley como un peligro para la comunidad y el
equilibrio del cosmos mismo, por ello suele importar más reparar la falta que
castigar al culpable.
LOS SISTEMAS JURÍDICOS
Las comunidades indígenas son sus sistemas de justicia, que permiten resolver los conflictos entre sus miembros. Estos sistemas de justicia difieren del existente en la sociedad mexicana porque se basan en principios y conceptos diferentes y tienen procedimientos y castigos distintos. Las normas y preceptos en que se basan no han sido escritos, se les llama también sistemas de usos y costumbres. Como han sido construidos gradualmente por medio de la resolución de casos particulares, se les conoce como sistemas “consuetudinarios”.
Las comunidades indígenas son sus sistemas de justicia, que permiten resolver los conflictos entre sus miembros. Estos sistemas de justicia difieren del existente en la sociedad mexicana porque se basan en principios y conceptos diferentes y tienen procedimientos y castigos distintos. Las normas y preceptos en que se basan no han sido escritos, se les llama también sistemas de usos y costumbres. Como han sido construidos gradualmente por medio de la resolución de casos particulares, se les conoce como sistemas “consuetudinarios”.
El trabajo de un juez en las comunidades indígenas consiste en conciliar entre
las partes en disputa para procurar que lleguen a un acuerdo, en estos casos
también impera la idea del consenso, tan importante en la vida política.
Los sistemas jurídicos indígenas son orales y se aplican
casuísticamente, caso por caso, por ello no están sistematizados ni construyen
normas universales que deban aplicarse siempre.

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